14 julio 2026
La ansiedad no es el enemigo
Cuando alguien llega a consulta con ansiedad, lo primero que suele pedir es que desaparezca. Es una petición legítima: el cuerpo acelerado, el pensamiento en bucle y la sensación de amenaza constante agotan.
Sin embargo, la ansiedad es una señal, no una avería. Nos informa de que algo importante está en juego: un límite que no ponemos, una decisión que posponemos, una exigencia que no sostenemos. Silenciarla sin escucharla la vuelve más insistente.
En terapia trabajamos en dos direcciones a la vez: reducir la activación con herramientas concretas de respiración, atención y exposición gradual, y entender qué está pidiendo esa señal en tu vida. Cuando el mensaje se atiende, el volumen baja solo.